jueves, 9 de febrero de 2017

¡A quién le importa!

Duele el tiempo, escuecen las horas cuando mueren impávidas,
huecas.
Maldigo si es lento el pálpito escondido en el pecho.
Así no sé explotar, ni sentir o volar.
Mi memoria no ha olvidado danzar por los tejados desnuda y descalza.

¿recuerdas cuando era etérea y volaba?, ¿lo recuerdas?.

-.como las brujas.-, afirmaste arqueando las cejas.

Sí, sí, como las brujas.

Jugabas a deslizar cerezas por mi escote y te escondías bajo mis faldones de seda roja.
Siempre supe ir más allá de donde pueden llegar las piernas y ceñirlas a tu cintura, 
me envolvía en ligueros de fino cuero para hacerte sangrar ríos de semen.

¿Recuerdas mis cabellos alborotados?.

.- ¡Como te gusta volar!.- volviste a afirmar sonriendo.

Sí, sí, como a las brujas



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