
A
diario
visito el árbol
que protege
en su cima, un fruto
prohibido.
Si extiendo mi brazo
puedo tocar las hojas,
incluso puedo alargar la mano
y asir con fuerza sus ramas.
Pero cuando me dispongo
a trepar para alcanzar la copa...,
C
A
I
G
O
Siempre me desprendo y caigo.
...
¡Increíble!
ResponderEliminarMe ha gustado mucho tu poema, además pienso que has tenido una forma muy original de exponerlo.
ResponderEliminarun saludo
Siempre me desprendo y caigo, mas nunca llego a tocar suelo; siempre encuentro una mano amiga que me asia. Saludos
ResponderEliminarHola:
ResponderEliminarSoy Fernanda, administradora de un directorio, visité tu página y está genial, me encantaría contar con tu página en mi sitio ......
Si estas de acuerdo no dudes en escribirme
Exitos con tu blog.
Un cordial saludo
Fernanda Fernandez.
maferfpor@hotmail.com
descubrí donde maduran los frutos de la conciencia
ResponderEliminary asistí sin mucho éxito al reflejo de la ternura
¿Dime donde nacen los sueños para alcanzarlos? y te diré el secreto para recogerlos.
ERNESTO ROJAS.
PD: Me hha gustado mucho tu pesia
Descubrí los frutos de la conciencia ocultos en la impaciencia,reflejo de las ramas del árbol donde nacen los sueños:¿Dime donde se ocultan sus tallos? y te daré el secreto mejor guardado.
ResponderEliminar