martes, 17 de marzo de 2026

La bigornia(tercera parte)

Según la distinguio a lo lejos, soltó el martillo con el que golpeaba en la bigornia y salió a interrumpirle el paso.

Le quitó el cesto repleto de cerezas que llevaba apoyado en la cadera, lo dejó en el suelo y cogió su mano.

Ella miraba con ojos vivaces y expectantes.
Hacía tiempo que sentía un palpitar dentro de la mente hasta azotar su cuerpo cuando le veía.

Quieres acompañarme a la Romería de los Paporros, preguntó Ariel en tono serio  y seguro.

Se quedó muda ante la proposición del zapatero. Jamás le había visto rondar a otras  muchachas.

Pensó para sí, analizando en la respuesta.

Era una joven bonita y risueña, lo que la hacía tener muchos pretendientes, pero tan sólo  les veía como algo borroso, desdibujado y sin valor dentro de su cabeza;
excepto a él.

Estábamos hablando nada más y nada menos, que de la fiesta más importante de la comarca. un acto público donde se formalizaban  la mayoría de las relaciones románticas ante los ojos de los vecinos

Abigail era consciente que la obsevaba cuando pasaba delante de la casa-taller, pero también sabía que muchos hombres miran a las mujeres por mera diversión, albergando sólo deseos carnales para la autocomplacencia cuando estan solos.

Sí, respondio, quiero ir contigo

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