martes, 24 de marzo de 2026

La pedida (cuarta parte)


Ahora tocaba ser cauto a la hora de hablar con la familia de la pretendida.

Sabia muy bien que en ciertas casas habían dejado tuerta, desdentada o con costurones en el rostro  a alguna que otra moza  para hacerlas menos bonitas y apetecibles para el casamiento.

Una forma de mantener mano de obra a bajo costo en la hacienda familiar.

Pasado el tiempo perdían la lozanía y el espíritu para el trabajo y quedaban relegadas a la soltería envejeciendo a la par que sus padres y de forma prematura  para cuidarles.

Otras eran casadas con hombres viejos y feos.

Y algunas, las que tenían peor suerte, terminaban sus días con  viudos crueles  llenos de vicios y cargados de hijos tristes y desnutridos.

Tenía todo organizado en su cabeza.
Ariel se presentó en casa del padre de Abigail con un presente, un regalo para dar a entender que en vez de perder las pequeñas manos de su hija para labores livianas, sumaría  otras dos más grandes y rudas para faenar la tierra, sin dejar de lado su labor de zapatero y curtidor. 

Puntualizó en varias ocasiones que si se  aprobaba el enlace, la familia crecería para ser más fuerte y próspera.


martes, 17 de marzo de 2026

La bigornia(tercera parte)

Según la distinguio a lo lejos, soltó el martillo con el que golpeaba en la bigornia y salió a interrumpirle el paso.

Le quitó el cesto repleto de cerezas que llevaba apoyado en la cadera, lo dejó en el suelo y cogió su mano.

Ella miraba con ojos vivaces y expectantes.
Hacía tiempo que sentía un palpitar dentro de la mente hasta azotar su cuerpo cuando le veía.

Quieres acompañarme a la Romería de los Paporros, preguntó Ariel en tono serio  y seguro.

Se quedó muda ante la proposición del zapatero. Jamás le había visto rondar a otras  muchachas.

Pensó para sí, analizando en la respuesta.

Era una joven bonita y risueña, lo que la hacía tener muchos pretendientes, pero tan sólo  les veía como algo borroso, desdibujado y sin valor dentro de su cabeza;
excepto a él.

Estábamos hablando nada más y nada menos, que de la fiesta más importante de la comarca. un acto público donde se formalizaban  la mayoría de las relaciones románticas ante los ojos de los vecinos

Abigail era consciente que la obsevaba cuando pasaba delante de la casa-taller, pero también sabía que muchos hombres miran a las mujeres por mera diversión, albergando sólo deseos carnales para la autocomplacencia cuando estan solos.

Sí, respondio, quiero ir contigo

martes, 10 de marzo de 2026

Nuestra Señora del Castañar (segunda parte)


Era la primera vez que Ariel iba a la romería de los Paporros a caballo.
El trayecto  desde su casa en Hervás hasta la cueva de la  Virgen de Nuestra Señora del Castañar en Bejar,  donde se celebraba, era largo.

Quería atravesar la sierra con su amada a lomos del jamelgo que David, su hermano, le había dejado en herencia. Éste habia muerto el año anterior a consecuencia de las fiebres tercianas,, que se habían declarando muy próximas al río, en la comarca.

Antes de hablar con el padre de Abigail, quería preguntarle a ella, para evitar conflictos.. No fuera que se hubiese comprometido con otro joven o simplemente le rechazarse para frenar romances, ya que una vez comenzado el cortejo no había vuelta atrás.

Temia que aún estuviese  demasiado joven para mantener relaciones con un hombre. Sabia que tras los noviazgos venían los hijos, el miedo, más sacrificio  y más hambré.



sábado, 7 de marzo de 2026

ARIEL (primera parte)


Páginas blancas que se abren para desafiar  y retar mi ingenio .

Quisiera ser hilandera de frases y dar puntadas con las letras para colmarlas de ideas.

Erase una vez (así empiezan la mayoría de los cuentos),  en  Hervas, municipio  perteneciente al Valle de Ambroz, situado al norte de la provincia de Cáceres.

Allí  nació, vivió y murió Ariel, de profesión  zapatero y curtidor. Un joven, atletico y guapo de tez trigueña y cabello castaño.

Los días iban alargandose hacia el solsticio de verano, aumentando de forma considerable la luz y el calor.
Era principios de mayo, fecha próxima a la cerecera, época de recolección,  y asi sumarse al programa festivo y gastronómico que se celebra en el vecino Valle del Jerte,

Se sentía inquieto, sabia que pronto veria a Abigail pasar por delante de su taller situado a pleno pie de calle, cargada con cestos repletos de cerezas para venderlas en el pequeño comercio familiar.
Aquella moza  lozana de piernas largas, carácter inquieto y ojos negros. agitaba  todos sus sentidos.

Ariel tenía en mente hablar con el padre de de la joven, y solicitar su permiso para  que le acompañase a la  romería de los paporros,  previa a la celebración  de pentecostes.
Sabía que era bueno para ambas familias, convivir y acercarse a otros pueblos.

...

jueves, 5 de marzo de 2026

FUEGO


Dicen que donde hubo fuego, cenizas quedan.

Y digo yo, que también existe "el olvido".
Olvidar es un verbo egoista, porque siempre precisa  de otra parte para completar su significado.
"Olvidé la cartera"
"Se olvidó de mí"
Cosas, personas, seres animados o cosas inertes que se integran en la frase para  hacerla lógica .

El fuego también es egoista porque  necesita de otros recursos para alimentarse y sólo se apaga de forma voluntaria cuando los consume para transformarse en cenizas.

Y como las cenizas, son residuos,  prefiero olvidar y abandonarlas en el viento.


martes, 3 de marzo de 2026