Hoy me he antojado un gran pastel de chocolate noir, pero con un ligero toque de guindilla, el conjunto de la mezcla en el paladar, me recuerda a ti, mon petit diable.
¡Humm!..., esa pincelada medio afrodisíaca del picante que se expande por toda la boca y excita las papilas gustativas, para permitir apreciar con más intensidad, el dulce cacao en la punta de la lengua.
Y luego, ¡¡Bomm!!, una explosión de sabor. Un verdadero placer para los sentidos.
Sí, así te siente mi cuerpo, mon méchant homme..., malvadamente ardiente y dulce.
...
(Escrito pensando en el chico del acento en la Ó)...


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