
En la lucha de esta incontrolable y alocada vida,
jamás he sido buen soldado,
pero ni busco, ni pretendo ser héroe.
Y mientras cavo mi propia zanja defensiva,
las circunstancias me obligan a avanzar
para tomar nuevas trincheras.
Continúo y sigo adelante...,
aunque ya sin devoción alguna.
No quiero galones en mi indumentaria,
sólo intento
cumplir con mi deber.
Y mientras camino
compruebo que el camino se reduce y se acorta,
puesto que lo traza el tiempo.
Mis fueras empiezan a flaquear,
no tardaré mucho en caer rendida.
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